La vida en la dura y deteriorada calle Ira no es fácil en el mejor de los casos, pero una reciente serie de asesinatos ha dejado a los residentes traumatizados. Pero Shavonne no. Está demasiado ocupado intentando arreglárselas como para preocuparse por algún asesino. Sin embargo, todo eso cambia cuando conoce a su nuevo y peculiar vecino. Lewellyn es joven y guapo, pero excéntrico. ¿Por qué se pasa todo el día pelando cebollas en las escaleras del apartamento hasta que sus ojos se ponen rojos? ¿Y qué pasa con esas sucias uñas negras? Sin embargo, Shavonne acepta de mala gana una invitación a cenar en casa de su vecino. Pero después de que hace un descubrimiento espantoso durante la comida a la luz de las velas, de repente los asesinatos se sienten mucho más cerca de casa...
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