Tras licenciarse en la prestigiosa Facultad de Medicina de la Universidad de Eiroku, Eijiro Saito fue destinado a trabajar como médico residente en el Hospital Universitario de Eiroku. Para convertirse en médico, tuvo que someterse a dos años de formación clínica bajo un supervisor real in situ tras obtener su licencia médica. Sin embargo, el salario mensual es de 38.000 yenes. Naturalmente, eso no es suficiente para Eijiro, que vive solo en Tokio. Por ello, acaba trabajando a tiempo parcial como médico de urgencias de guardia nocturna en otro hospital.
La historia muestra a Eijiro, médico residente, en su lucha por hacer frente a las contradicciones y problemas médicos del hospital, que distan mucho de su práctica médica ideal.
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