Roland es un asesino que, un día, se separa de su equipo y "mata" sin ayuda al rey demonio. Después de regresar al reino, el rey gentilmente le promete a Roland todo lo que quiera por sus actos heroicos. En conflicto con sus deseos (no ha pensado en nada más que matar durante años), recuerda que una de sus compañeras de equipo le dijo lo que planea hacer después de que el mal sea derrotado: vivir una vida normal. Y así, Roland, con su capacidad de pasar desapercibido y el rey/reina demonio disfrazado Laila a su lado, decide vivir una, díganlo conmigo, una vida lenta.
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