Para ser sincera, no quería ser maestra. Justo cuando estaba a punto de cumplir con mis responsabilidades en el camino que elegí tras renunciar a mi sueño, un estudiante arrogante me preguntó: "¿Te presto un encendedor?". Al verme involucrada con este chico descarado —que posee un talento genial, una fortuna inmensa y, además, fama—, parece que mi vida como maestra empieza a tambalearse. Una historia de vida escolar entrelazada con sueños, talento y amor.
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