Para él, el mundo no era más que decepciones: héroes que soltaban frases vacías durante la batalla, villanos de poca monta que cometían delitos menores, compañeros de clase que sólo sabían cómo seguir a la manada y su propio yo débil y miserable.
Entonces, el niño anhelaba cambiarse a sí mismo y al mundo volviéndose distante, noble y fuerte: ¡el supervillano definitivo!
¡Una nueva historia de Koume Fujichika, el autor detrás de ““La chica que me gusta olvidó sus gafas””!
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