Toda la compañía sabía que eran polos opuestos que peleaban como perros y gatos. Sin embargo, durante la fiesta de fin de año, ¡el muro entre ellos se hizo añicos después de que se emborracharon! Y así los dos pasaron de estar siempre cerca de pelearse el uno con el otro a sentir cosas muy extrañas tras el percance accidental...
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