Debido a un trauma del pasado, Yanai es un estudiante de preparatoria con dificultades para expresar sus emociones. Un día, mientras busca la manera de cambiar, descubre que la familia de su compañero Hasugaya dirige una clínica quiropráctica que alivia la rigidez emocional. Tras rogarle a Hasugaya, quien se muestra reacio a atenderlo, que le dé un tratamiento, Yanai logra llorar por primera vez en años, pero... ¡¿ante sus propios ojos se encuentra con la expresión de éxtasis de Hasugaya?!
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