Capitulo 34
Cap 33.5 Diario de Lia
### Día uno
Hoy fue un día bastante difícil. Tantas cosas por aprender y ese hombre... ¡Cómo me saca de quicio!
Es complicado entenderlo, aunque parece llevarse bastante bien con Archi.
Estoy intentando mantener la compostura por mi propio bien, pero no puedo dejar pasar todas las ofensas hacia mi persona. Es como si disfrutara viéndome humillada.
Tengo que demostrarle de lo que soy capaz y ponerlo bajo mis pies.
Aunque no me guste admitirlo, en estos momentos estoy a su merced.
Solo espero que esto termine pronto.
### Día siete
Estoy harta de ese hombre y de la falta de respeto con la que me trata, ¡como si fuéramos iguales!
¿Acaso no puede comprender que estoy por encima de él?
Se siente superior simplemente porque me está enseñando a utilizar una computadora y un celular.
Pero lo que más me fastidia es que no consigo descubrir qué es lo que realmente piensa.
No importa cuánto lo observe, nunca sé cómo va a reaccionar.
Siento que estoy cayendo en la locura.
### Día veinte
Cada vez me resulta más fácil utilizar la computadora y el celular.
Ahora comprendo lo útiles que son y cuánto tiempo me permiten ahorrar.
Recuerdo cuando tenía que hacerlo todo a mano. Aquellas interminables noches de desvelo, con la mano entumecida de tanto escribir...
No extraño esos días.
Aun así, aprender su idioma sigue siendo difícil. Una sola palabra puede tener tantos significados y usos que a veces resulta desesperante.
No entiendo cómo todos los demás pueden hablarlo casi sin problemas.
¡Hasta Archi está más avanzada que yo!
### Día cuarenta
¡Estoy furiosa con ese narcisista!
¿Cómo se atreve a hablarme de esa manera frente a personas tan importantes? ¡Y encima las trata como si no fueran nadie!
¿Acaso no comprende lo que hace o es demasiado idiota para entenderlo?
He intentado llevarme bien con él por el bien de ambos, pero lo hace tan difícil...
Es como si realmente no le importara nada.
Estoy cansada.
Muy cansada.
Pero debo seguir adelante.
### Día setenta
He aprendido un poco más de su idioma. Bueno, al menos lo suficiente para comenzar a trabajar con las cuentas reales.
Aquellas simulaciones fueron difíciles y, sinceramente, no fueron de mi agrado.
¿Acaso necesitaba ponerme a prueba antes de permitirme realizar mi verdadero trabajo?
No sé qué piensa de mí, pero está muy equivocado si cree que soy una incompetente.
Le demostraré de lo que soy capaz.
Me volveré tan indispensable que será él quien termine rogándome que me quede.
Y entonces, simplemente me marcharé.
¡Eso le enseñará!
### Día cien
Hoy estuve revisando las cuentas y la situación es mucho peor de lo que imaginaba.
¡Demasiados gastos y muy pocos ingresos!
No entiendo cómo una persona puede desperdiciar tanto dinero en cosas tan innecesarias.
Horas extras, bonos, pagos por días no laborados...
¡Y lo peor es que ese idiota insiste en que son derechos de los trabajadores!
¿Derechos? ¿Desde cuándo pagarle a alguien por no trabajar es un derecho?
Me frustra muchísimo.
Si no hacemos algo pronto, todos estos negocios terminarán en la ruina.
### Día ciento treinta
No sé cómo lo hizo, pero el idiota consiguió sacarnos de aquella crisis.
Su idea de vender joyería, que al principio me pareció completamente ridícula, terminó funcionando mucho mejor de lo que esperaba.
Jamás imaginé que algunas personas estuvieran dispuestas a gastar semejantes cantidades de dinero en simples adornos.
Todo esto me hizo reflexionar un poco.
Qué vacías pueden llegar a ser algunas personas...
Quizás yo también estoy vacía.
¿Sería eso algo malo?
No lo sé.
### Día ciento cincuenta
Ahora debo administrar todavía más negocios.
¡Es demasiado trabajo para una sola persona!
Me gustaría que Archi pudiera ayudarme, pero está ocupada con algunas negociaciones con el reino.
Al parecer, los negocios de ese idiota han crecido tanto que finalmente llamaron la atención de las autoridades.
No sé si eso sea una buena señal.
Y, para empeorar las cosas, ¡se negó a presentarse cuando lo solicitaron!
Según me contaron, le dijo al mensajero que, si el rey quería hablar con él, entonces debía venir personalmente, porque el interesado era el rey y no él.
¡¿Se puede ser más estúpido?!
Espero que esto no termine provocándonos problemas.
Aunque, conociéndolo, seguramente ni siquiera está preocupado.
### Día doscientos
No sé cómo lo hace.
¡Me emputa cada día más!
Sus estúpidas palabras y expresiones se me están pegando como sanguijuelas, drenándome hasta el último rastro de mi estatus.
A veces me miro en el espejo y apenas me reconozco.
¿En qué momento comenzó a cambiar todo?
Puedo sentirlo, y no me gusta.
Él debería obedecerme. Debería reconocer mi posición y tratarme como corresponde.
Pero no lo hace.
En cambio, soy yo quien tiene que seguir sus órdenes.
Aunque...
Me he resistido a algunas.
Y no ha habido consecuencias.
Ni castigos, ni amenazas, ni siquiera una reprimenda.
Eso me hace sentir extraña.
No sé qué pensar.
### Día doscientos treinta
Le he pedido explicaciones al idiota y me las ha dado.
Le he solicitado información y me la ha proporcionado.
Lo he insultado y menospreciado, y él simplemente se ha reído.
¡Es una persona tan rara!
Lo odio por eso.
¿Por qué tiene que ser tan diferente? ¿Por qué no puede comportarse como los demás?
Puede ser increíblemente educado y, al momento siguiente, soltar la mayor vulgaridad que haya escuchado.
Tiene modales. Estoy segura de ello.
¡Pero parece que solamente los utiliza cuando le da la gana!
Y todavía me desconcierta verlo comer con las manos.
Aunque debo admitir que resulta curioso observarlo.
### Día doscientos ochenta
Estoy agotada.
Jamás imaginé que mi vida terminaría siendo así.
Últimamente, el idiota me ha estado ayudando con algunas tareas, junto con aquel niño insoportable.
Creo que se llama Liertp.
Parece ser su aprendiz y debo reconocer que es bastante capaz, aunque algunas de las estupideces de Ariel ya comienzan a pegársele.
Por fortuna, es mucho más reservado.
Hay algo en él que me resulta curioso.
Verlo tan libre, sin tantas preocupaciones, me produce cierta alegría.
Me recuerda aquellos días en los que solía correr por la mansión, jugando con los sirvientes sin preocuparme demasiado por nada.
Qué tiempos aquellos...
### Día trescientos diez
¡Ese idiota ha vuelto a hacerlo!
Hoy repartió regalos entre todos los trabajadores y anunció que tendríamos una semana entera de descanso pagado.
¡Una semana!
Y, por supuesto, también me incluyó.
Después nos entregó un bono adicional. Dijo que se llamaba *aguinaldo*.
¿Acaso cree ese estúpido que los negocios se mantienen funcionando por arte de magia?
¿Quién va a cuidar de los animales?
¿Quién se encargará de la joyería?
¿Y qué ocurrirá con todos los asuntos pendientes?
Cada vez que comienzo a creer que finalmente lo estoy comprendiendo, encuentra una nueva manera de sorprenderme con su idiotez.
¡Es desesperante!
### Día trescientos cincuenta
Hoy Ariel me pidió que escogiera a un par de personas para que me ayudaran con el trabajo.
Al principio me sentí profundamente humillada.
¿Acaso piensa que no soy capaz de hacerlo todo por mi cuenta?
Aunque...
Por mucho que me moleste admitirlo, tiene algo de razón.
El trabajo ha aumentado demasiado.
Desde que comenzamos a contratar plebeyos de otras aldeas, la cantidad de asuntos administrativos se ha disparado.
Ya no consigo terminar todas mis responsabilidades durante las ocho horas de trabajo.
Siempre termino quedándome hasta tarde.
He estado observando a los posibles candidatos y encontré a una mujer bastante prometedora, así como a un joven que parece tener buenas capacidades.
Espero que ambos me sirvan como es debido.
### Un año
Aquellos dos que ahora están a mi cargo han resultado ser bastante útiles.
Cumplen bien con sus responsabilidades y, gracias a ellos, finalmente vuelvo a tener tiempo para mí.
Además, ambos respetan mi autoridad.
Hay ocasiones en las que me siento especialmente misericordiosa y les permito tratarme con cierta familiaridad.
Aunque, por supuesto, tampoco dejo que se excedan.
Después de todo, debe existir una diferencia entre ellos y yo.
Es curioso.
Hace algún tiempo sentía que estaba perdiendo aquello que me hacía ser quien soy.
Pero ahora...
Me siento como yo misma.